Rafael Nadal Simó - Hambre de tregua


En la sala de Madrid-varado en el talón, atrapado en un cuán y porqué al banco de su calle, observar la ida contar los pasos que retroceden los días, quedar sobre miradas amargas en la vía de saltar y no volver a lo más hondo de la tierra, jugando a ser geólogo, historiador y compositor sin participar en el escenario, dándole migajas a la vida, echando a la suerte de no estar y volver, sobre caer y no levantar, seguir rasguñando las manos que quisieran tocar el líquido que una vez resbaló de sus dedos sin haber calzado la felicidad, repitiendo sin cesar aquellos números que despistan el tiempo sin correr y escabullirse, quemando el fulgor y volviendo el viento a su favor, exclamando nacer sin llorarle a la necesidad de llamar a constancia y ser persistencia e insistencia al no marcharse, aunque no entendamos porque no deja de llover.

@rafaelnadalsimo