Narrante




Viernes, enero 30, 2015
Imagen: Él, yo.

Todavía faltan minutos para la medianoche y
tu fotografía tendida fuera del faro de
Alejandría.

Cuando llega la puesta quiero deleitar
todo el día hasta que anochezca, tu
mi presencia y ausencia.

Aún caen monedas, tiritan los dedos,
cae diluvio y se juzgan los emblemas,
faltando constancia y envidia en un
mismo camino de turbulencia, asecha
el ahogo y la falta de confianza.

Eres vida mía, el norte y la cruz,
mi tobillo de Aquiles, la prisa no llega,
la sinrazón no vuela, el foco de la verdad
es la única sensación de encontrar la superación.

Y ahora guardo la brisa, me siento a escribir
poesía libre, pensamientos sueltos y trozos
de fragmentos, conjugando canción y verbo,
sílaba y acento, mientras sigo siendo el niño
de ayer con traje de adolescente, sin cuerda
con la guitarra yacente.

Tengo la cabeza revuelta de ideas, llanadas
de preguntas y pocas respuestas, que pasa
que todavía no sé estaciona la calma. A veces 
la rabia juega con mis emociones y nombres.

Añorar la fecha de regreso, sin poder firmar
ni asistir, disfrazando la hora y jugando con el
reloj hasta romper el silencio y corromper
el deseo al lanzarme entre ambas líneas
del rompecabezas, hasta que hallé la pieza
sin esquinas y ordene mis casillas mentales,
lejos de la sopa de letras.

Todavía quiero llegar, y sé que quizá no halla nadie 
que lo valore como mis surcos y zapatillas, 
quien puede entender cuando miran a un lado, y se
vendan los ojos y manos, para tapar la luna y el sol,
como si fueran estrellas al otro lado del universo.
Solo aquellos que se conocen, pueden conocer
la narración verbal y emocional de un cantautor. 
“Luchar o morir” es el lema.

@rafaelnadalsimo

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