Disparando transparencia

transpariencia

Dicen que el tiempo todo lo cura, que la vida resurge en cualquier lugar, que la luz siempre está en el final, que la paz y el arte caminan a todas partes, porque estés donde estés; llegará seguro. A veces dicen que todos somos un reflejo, que somos pasado, presente y futuro, y que para cada persona existe una versión de nosotros, y que todo lo que hacemos para bien o para mal se devuelve y se multiplica; pero pienso que vivir un solo tiempo no es destiempo, es intuir lo temporal como única vivencia, luchando todo para el ahora y el hoy, sin perder la cabeza, motivando lo que nos gusta y deseamos lograr, porque dicen que la traición y el fracaso son hermanos sin apellidos iguales como decir que todos ven la imagen que sus ojos alcanzan; pero no profundizan los detalles por miedo a lo sincero, se ahogan en su propia frustración.

A veces me llaman a su antojo, conociendo la coraza, el desahogo; pero no el alma desnuda como mil cerrojos, porque temen cruzar la puerta, como sus caídas que la vuelven un obstáculo en sus rutinas. Dicen silencio y nombre, cuando la espalda es el pronombre, sustantivo a la verdad, buscar el oído de atrás, cuando el frente verbo no sabe hablar; aquellos que dispersan venganza y odio en vez de sonrisas con dientes blancos. Me llaman raro, loco, diferente y a veces fenómeno con problemas, porque no visto ni actúo como ellos, porque tengo la cabeza en alto, y no temo a decir lo que siento.

Dicen que la tierra es seca, que el agua pesa, que el viento cambia, que el fuego quema, cuando la tormenta se avecina sin saber esperar la calma, tapan la grieta y no solucionan el problema. Me llaman escritor y poeta, porque mis letras acarician, cuando sólo soy un hombre que aprendió a escuchar y a valorar los sentimientos. Dicen que nada es imposible que a veces todo es difícil, porque se aferran a lo cotidiano, sin dejar que las mañanas se pinten, buscando defectos y barreras, como hacen a su derecha y recta, queriendo ser perfectos, siempre buscando alfileres entre la gente, cuando ellos se olvidan que viven por igual en el pajar.

A veces es bueno sentarse a meditar, analizar y enfocar con la propia compañía, ayuda a corregir y hallar lo positivo que se aguarda en el interés y el entusiasmo. A veces el llanto es nuestra mejor enseñanza porque no existe un todo ni un nada, sino lo que logras. Me llaman inocente, mar, desierto, explorador y amigo, porque otras veces dicen lo que sienten, suprimen lo que quieren, ahogan lo que buscan, mueren sin intentarlo, porque no se arriesgan, porque viven de voces ajenas sin escuchar su propia interna. Aprendí a volar a no temer a saltar, a saber dónde está el abismo cuando debo bailar. Aprendí a buscar la luna, a ver los astros con lupa, y muchas veces el sol si hace falta, porque aprendí que todos somos humanos a pesar de no sentirnos igual, porque no importa cómo me llamen, seguiré siendo agitado, ingenuo, marioneta, títere abrazo, calle, noche, día, tarde, o tal vez como antes “frustrado” `porque así me llaman, porque despierto horas antes a esperar el alba o porque me duermo tarde a contemplar el cielo o porque amanezco escribiendo, todo lo distinto y fuera de circulo para alguien es ser un extraño, porque ellos que lo mencionan, no se han valorado, no se han escuchado por rabia y miedo a enfrentarse a la verdad; su única realidad.

@rafaelnadalsimo