La mariposa me acompaña

Imagen: Mano izquierda. La mariposa me acompaña.



Desde siempre ha habido mucha libertad,
entusiasmo, desinterés y cariño especial.
Jamás se imaginó que se iba a querer de verdad,
tratando el diario con nuevas hojas y color,
con buen pie y positivismo.

Los albergues pasaron, el sol volvió a salir,
y la ilusión entro por la ventana otra vez;
pero ahora rimando el cántaro y el aplauso,
la oración y la esperanza de actuar un
nuevo guión en el escenario.

El recreo se nombró con nuevo apodo,
corrigiendo la marcha y el abecedario
en un tranvía al punto de su visa.

La calma dejó sus maletas, atrajo la fe
y el humor, la sonrisa y la respiración,
con paz y superación de guiar el papel
y el lápiz en encuentros y despertares
con saberes y lares a plantar bandera
y colonizar las emociones con vigor
y fulgor.

Ahora puedo sentirla, lleva mis partes,
como un puzzle, caminando e iluminando
la cima del pasto, llevando el asfalto,
con puño y letra desde la vida mirar
a través de la luna con aliento mundano,
sin sobrar el tambor descalzo con
inmensas alas y con tan poco cielo
para volar.

Se viste de seda, se envuelve en canela,
sus ojos de pasión y encanto, entregan
placer y afecto, moviendo todo el interior
en un sendero de ecuación y algoritmo,
siendo la afinidad, la receta y el
complemento en la reacción perfecta,
al concluir la simetría con sencillez
y humildad, volviéndose celestial,
al acorde de la marea hurgar las olas
y el amor tan prematuro, en el verso
y la poesía pintar las mañanas de azul,
como la felicidad andar de codo con
la comprensión y la aceptación

de aventurar una nueva amistad.

@rafaelnadalsimo

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