Luceros




Cómo podría venerar esos luceros que no sé cómo miran; pero 
que deleitan fascinado mi alma adormecida, de qué fruto extravagante bebió 
mi esencia para emanar desde mis tripas este selvático amor, que quema y refina, 
que vigoriza y que libera, que lastima y resina cual pócima sagrada. ¡Nutre mi espíritu, 
Deidad del cielo! en esa paradigma que separa lo mortal de lo celestial, que me hace sentir Dios en el Universo y Humano en el Elíseo.



@rafaelnadalsimo