No hago otra cosa que pensar en ti.
No importa cuanto camine al final me persigues.
No logro sonsacar la despedida, siempre llegas sin avisar.
No tocas la puerta, abres con tu llave maestra...
¿Eres así de rebelde?
Tu comportamiento le trae recuerdos...
¿Cómo ir? Si en cualquier señal y letrero estás...
No importa cuanto conduzca en la calle sin vuelta aparece tu silueta.
Eres un deidad, permaneces en lo más profundo sin apagar tu fogarada.
¿Cómo olvidar? Si me pasó la mañana, la tarde y la madrugada sólo pensándote....
Y aunque llevé la contraría de la mente, el corazón quiere seguir latiéndote.
¿Cómo olvidar? Si paseas en el alba posando fisuras por mi ventana, y no dejas ni un segundo de abandonar el calor de mis sábanas, siguiendo tu olor en mi almohada con los sueños sembrados y esos que susurrabas abrazada de mi torso...
¿Con cuántas palabras debo explicar? Ya no voy a fingir más; diré todo en alto sin tapar la sonrisa tímida que abrumé mis labios... Yo no quiero despertares donde no estés ni anocheceres donde no aparezcas. Este corazón encontró afinidad y el alma su mitad, mi cuerpo su compañía y mis ojos su pintar, mi boca su refugio y mi mejilla su descansar, la nariz su olfato y el oído su voz... Respirar de tus adentros es vivir en un mundo lejos de la agonía y el sufrimiento.




@rafaelnadalsimo

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